La Fundación Arias se suma al Concierto por la Paz, en el marco de conmemoración de la I Guerra Mundial

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El Concierto por la Paz, en el Marco de la Conmemoración del Centenario de la Primera Guerra Mundial, organizado por el Ministerio de Relaciones Exteriores, el Ministerio de Cultura y Juventud y la Embajada de Francia, tendrá lugar el sábado 28 de junio de 2014, a las 7 de la noche en el Teatro Nacional, con la participación dela Orquesta Sinfónica Juvenil, bajo la dirección de Marvin Araya, interpretando obras de Ludwig van Beethoven, Dmitri Shostakovich y Maurice Ravel.

La paz, como permanente aspiración del ser humano, topo con esta guerra con uno de los accidentes mas graves: en el periódo en el que tuvo lugar (1914-1918) murieron nueve millones de personas, hubo veinte millones de heridos y discapacitados de por vida, y se calcula que participaron 70 millones de personas.

Las actividades que en Costa Rica se inician con este concierto, pretenden honrar a sus victimas, y recordar la tragedia de la guerra.

Nuestra Fundación, en sus 26 años de existencia, ha contribuido con el instrumento mas importante que ha dado Costa Rica al mundo, para evitar el uso indiscriminado de las armas de fuego durante los conflictos: el Tratado contra el Comercio de Armas, cuyo primer borrador surgió en nuestras oficinas.

Es por eso que orgullosamente nos unimos a esta conmemoración con las palabras de nuestro fundador, que presentarán el Concierto del sábado 28 de junio:

“Agradezco a los estudiantes del Instituto Nacional de Música que me permitan formar parte de quienes creen que ocurren acontecimientos que, conforme el tiempo pasa, se consolidan en nuestro recuerdo con una intensidad que contradice el dicho según el cual “el tiempo cura las heridas”. Del mismo modo, las heridas que siguen abiertas pueden ser el motivo de otros recuerdos de esperanza. Esperanza de que en el mundo haya cada vez más personas empeñadas en borrar las amenazas contra la paz, y más personas empeñadas en impedir que desaparezcan nuevamente los pájaros en los jardines de Weimar.

En la primavera del año 1945, el escritor hispano francés, sobreviviente del Holocausto, Jorge Semprun, ganó su libertad del campo de concentración de Buchenwald e inmediatamente notó que los campos de Weimar se habían silenciado. Todos los pájaros que volaban sobre los jardines que Goethe amaba, se habían ido, huyendo del olor de la guerra, del olor de ese momento diabólico de intolerancia. Pero en marzo del año 1992, 47 años después de su liberación, Jorge Semprun regresó por primera vez al lugar donde había sido llevado al umbral de la muerte. De vuelta en Weimar, Semprun escribió: “fue sólo entonces que escuché los numerosos murmullos de las canciones de las aves”.

Los sonidos de la música habían vuelto a Weimar. A través de los tiempos hemos comprobado que la música no permanece impasible ante la guerra o la paz, ante la muerte o la vida. La música es un reflejo del momento y las circunstancias en que nos ha tocado vivir. Pero es también un poderoso factor de cambio de esas circunstancias. La música lleva el pulso de la historia.

Quienes vivimos en el presente, somos los sobrevivientes de los peligros del pasado y, por lo tanto, sólo al futuro podemos temer. La paz que hoy disfrutamos sobrevive a pesar de los horrores del pasado, horrores con respecto a los cuales nada podemos hacer, excepto intentar que nunca se repitan. Confío en que las aves de Weimar no desaparecerán de nuevo. Confío en que sabremos protegerlas de todas las emanaciones de muerte que traten de resurgir en el futuro.”